sábado, 15 de julio de 2017

Fosa de soldados republicanos en Sant Joan Despí


En todo el estado español, se calcula que al menos 115.000 personas yacen en sepulturas ilegales. Es el segundo país del mundo con más desaparecidos forzados, detrás de Camboya. En Catalunya, la Generalitat tiene localizadas 380 fosas comunes de la Guerra Civil, de las que 166 están confirmadas plenamente, mientras que del resto su existencia se considera probable pero no está probada. Una de estas fosas confirmadas está en Sant Joan Despí.

Miquel Ruiz Carrillo describe en su libro "Els anys difícils: guerra i postguerra a Sant Joan Despí (1931-1959)" los hechos que ocurrieron la noche del 24 de Enero de 1939, cuando las tropas franquistas ocuparon nuestra ciudad.  Durante unas horas, grupos de soldados de los dos ejércitos se habían enfrentado en la zona del río, resultando muertos 11 soldados republicanos. Sus cadáveres fueron recogidos, inscritos en el registro civil de la población con nombres, apellidos y las causas de su muerte, y enterrados en el cementerio en una fosa anónima. La ubicación exacta de esta fosa se perdió con el paso del tiempo.

Estos eran sus nombres: Eusebio Benito, Jacinto Roca, Valentín Pascual, Enrique Tramunt, Joan Gelabert, Llorenç Peradejordi, Joan Humbert, Joan Pons, Dionisio González, Constantino Castro y Pere Mont.

Lo que Miquel Ruiz no explica en su libro, tal vez por desconocimiento, es que existe el testimonio oral de un testigo de aquellos hechos, recogido hace unos años por la archivera municipal, y conservado en el Archivo Municipal. El relato de este testigo confirma en parte los acontecimientos narrados en el libre, pero a la vez siembra algunas dudas. Explicó que durante aquella noche fueron trasladados al Ayuntamiento 6 heridos en estado crítico, todos ellos con heridas de bala en las piernas, y que después de unas horas de cruel agonía murieron sin que pudiera hacerse nada por salvar sus vidas. El testigo, que entonces era un niño, y su padre, que era el sepulturero del pueblo, trasladaron los cadáveres al cementerio, donde los enterraron en una fosa.

domingo, 4 de junio de 2017

Mujeres del 36 (2): Joaquina Dorado Pita


Joaquina Dorado Pita, militante anarquista, anarcosindicalista y activista antifranquista, nació en La Coruña el 25 de junio de 1917, en el barrio de pescadores de Santa Lucía de Morelos. Su padre era cajero, su madre ama de casa. Sensibilizada desde niña con las desigualdades sociales y los sufrimientos de la clase obrera, muy pronto comenzó a apoyar las huelgas de los pescadores.

Su familia emigró a Barcelona en 1934, cuando ella tenía 17 años. Allí comenzó a trabajar en un taller, donde aprendió el oficio de tapicera y barnizadora, y destacó como movilizadora, consiguiendo mejoras salariales. Se afilió al Sindicato de la Madera y la decoración de la CNT y a las Juventudes Libertarias  En 1936 formó parte del comité de defensa de las Juventudes Libertarias de Poble Sec

Cuando se produjo el alzamiento militar, el 19 de Julio de 1936, participó activamente en la barricada de la Ronda Sant Pau-Paral.lel, que frenó el avance del tercer escuadrón salido del cuartel de caballería de la calle Tarragona. En los primeros meses de la guerra perdió a su compañero miliciano en el frente de Aragón.

Durante los hechos de mayo de 1937 se opuso al estalinismo como miembro del grupo "Luz y Cultura". Durante unos días hubo enfrentamientos en las calles de Barcelona entre el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y algunos sectores anarquistas, por un lado, y los comunistas y el Gobierno de la Generalitat de Catalunya. Una guerra civil dentro de la Guerra Civil que acabó con centenares de muertos y más de mil heridos. Como resultado de estos sucesos las Juventudes Libertarias del Poble Sec, entre otras organizaciones, quedaron fuera de la ley, y entonces pasaron a ser Juventudes Libertarias de la Madera Socializada.  Joaquina fue secretaria del presidente del sindicato de este sindicato, el carpintero Manuel Hernández, al cual sustituyó en 1938 cuando se incorporó al frente. En Barcelona, Joaquina conoció a Liberto Sarrau, que sería su compañero de toda la vida. 

sábado, 20 de mayo de 2017

Mujeres del 36 (1): Soledad Real


De nuevo vengo a compartir mis últimos trabajos de edición en la Wikipedia, esa actividad que me apasiona, y a través de la cual aprendo tantas cosas. Son las historias de un grupo de mujeres que vivieron muy jóvenes la Guerra Civil, conocieron los campos de refugiados de Francia, fueron devueltas a España a causa del infausto Decreto Daladier, sufrieron la dura represión franquista, y pasaron largo tiempo en las cárceles. Son mujeres tan valientes y admirables, que no es entendible que no se haya recuperado su memoria y se las haya tratado como verdaderas heroínas, que es lo que eran.

Me encontré con el personaje de Soledad Real por casualidad,  y quedé fascinada por su historia y su personalidad. Mujeres así han existido y existen, y hasta podría haberlas conocido personalmente, porque hemos coincidido en algunos momentos de la historia tanto en el lugar, como en las fechas y en los espacios. Pero no las conocí, aunque me hubiese gustado tanto...

Soledad Real López

Nació en el barrio de La_Barceloneta, hija de una bordadora y de un obrero metalúrgico, un labrador de Almansa (Albacete), emigrado a Barcelona. Su infancia fue muy triste, como hermana mayor se vio obligada a ayudar en las tareas domésticas desde muy pequeña y a los 9 años empezó a trabajar cosiendo a domicilio para una modista del barrio.

Las relaciones con su madre fueron muy conflictivas, Soledad lo contó con voz propia en diversos medios. Su madre era de clase acomodada, era huérfana de un militar y había sido educada en un colegio de pago. Su novio la abandonó tras dos años de relaciones, y este hecho la dejó muy marcada socialmente. Nunca llegó a aceptar su condición de esposa de un obrero metalúrgico, madre de tres hijos, que malvivía en una de las minúsculas casas de la Barceloneta. Su frustración personal, solía descargarla en sus hijos.

martes, 7 de febrero de 2017

Caza de brujas en Cataluña


En las últimas semanas he estado investigando sobre los procesos por brujería y la caza de brujas en Cataluña para incorporar esa información a la wikipedia. El tema me ha tenido atrapada durante bastante tiempo, y aún me resisto a abandonarlo, pero tendré que hacerlo porque hay otros muchos temas interesantes en la lista de espera que atraen mi atención, y la finalidad de mis estudios no es la de profundizar y especializarme en un tema concreto, sino buscar a través de la historia a mujeres poderosas que han sido olvidadas o invisibilizadas, para darles visibilidad. 

En la cultura popular catalana, hay un gran número de leyendas sobre el personaje de la bruja, muchas de ellas comunes a otros pueblos de Europa. En general, en estas historias se considera que la bruja es una mujer que hace un pacto con el demonio a cambio de conseguir poderes sobrenaturales que utiliza en su propio beneficio o con fines maléficos. Durante la Edad Media el poder eclesiástico alimentó estas creencias y utilizó a las brujas como causa de todas las calamidades.

El origen de la persecución tiene lugar en la Edad Media, cuando las mujeres empezaron a tener oficios y ocuparon espacios en la religión, el arte y la ciencia, principalmente en la medicina. Abadesas, escritoras, campesinas, maestras en varios oficios, comadronas, etc, fueron más allá de los límites impuestos para ellas por los mandatos de género y se convirtieron en un problema para la élite masculina.

Las mujeres que quedaban fuera del control masculino y fuera de los roles preestablecidos para ellas eran consideradas brujas. Las mujeres solas, ya fueran solteras o viudas, extranjeras, viejas, pobres, eran elementos perturbadores para la sociedad. Y sobre todo, las curanderas y comadronas, que asistían a los pobres y trabajaban para la comunidad como conocedoras y transmisoras de la sabiduría popular. Conocimientos sobre los efectos de las plantas medicinales, sobre anatomía, métodos para aliviar los dolores de parto, consejos sobre métodos anticonceptivos o como practicar abortos, eran conocimientos científicos y humanos compartidos por redes de mujeres y que se habían transmitido durante generaciones.

Las practicas asociadas a la salud, que al parecer estas mujeres combinaban con viejos ritos paganos, así como las de la adivinación y la magia amorosa, comenzaron a ser temidas por una gran parte de la sociedad rural de la época, lo que llevaría a una persecución que se conoce como "Caza de brujas"

domingo, 22 de enero de 2017

Ana María Martínez Sagi, atleta, escritora y feminista


Ana María Martínez Sagi (1907-2000) es una de esas personalidades que, cuando descubres su existencia y decides investigar sobre su vida y su obra, te atrapan. La primera reacción es de sorpresa, no es comprensible que una mujer de personalidad tan singular y fascinante, que lo fue todo, o casi, en la primera parte del siglo pasado, haya desaparecido de la memoria colectiva  y permanecido ignorada durante tanto tiempo. Sólo se explica esta injusticia por el hecho de que fue mujer, rebelde, y lesbiana, todas ellas particularidades que en la época franquista y la posterior han sido perseguidas.

Deportista, feminista, poeta, periodista, sindicalista, miembro de la junta del Barça (primera mujer que fue directiva de un club de fútbol en el mundo), amiga de Lorca y Margarita Xirgu, corresponsal en la Guerra Civil española, donde trabó amistad con Durruti, antifascista, antinazi, exiliada, activa colaboradora de la Resistencia Francesa, patrocinadora literaria de Françoise Sagan, profesora de español de André Maurois, recluida y retirada por voluntad propia, el recorrido vital de Ana María Sagi tiene un interés excepcional. Fue un alma libre y una defensora de la libertad.

Y a pesar de todos estos excelentes adjetivos, fue una víctima y por muchos motivos. No hay más que seguir su biografía para llegar a esta conclusión.