domingo, 24 de julio de 2016

Ordenadores antiguos: La CTM-70


Hace unos años expliqué en una entrada como era el primer ordenador con el que trabajé, la Mercator 5000 de Olivetti. Ahora voy a hablar del segundo, la CTM-70. Observad el artículo femenino con el que califico estas máquinas, algo que sería impensable hoy.  Esto se debe a que entonces, en los años 70, no los identificábamos como ordenadores sino como computadoras, y el mundo de la informática estaba mucho más feminizado de lo que está ahora. Eramos muchas las mujeres que trabajábamos no sólo en la introducción de datos, también en programación. Cuando, como y por qué se perdió esta contribución importante de las mujeres y se convirtió en una profesión casi exclusiva de hombres, es algo que algún día analizaré con más detalle, tengo unas cuantas teorías. 

No recuerdo exactamente las fechas en que este ordenador formó parte de mi día a día, mi memoria flaquea mucho en los últimos tiempos, pero haciendo un cálculo aproximado, diría que fue entre los años 1973-1976. Algo más de 3 años.

Como el anterior, realizaba dos funciones principales, facturar y contabilizar. Pero los procesos eran más complejos y el tratamiento de los datos almacenados permitía obtener mucha más información. Ya no se trataba sólo de emitir una factura como lo haría una máquina de escribir algo más sofisticada, sino de hacer también una gestión de pedidos, de stocks y unas estadísticas de ventas. En el área contable, partiendo del asiento contable, se llegaba a controlar las fichas de cuentas, los diarios y balances contables.




Una máquina de 16 bits, que tuvo cierto éxito en las pequeñas y medianas empresas, como en la que yo trabajaba. La empresa madre era Computer Tecnich Muller, una pequeña compañía alemana fundada por Ilse Muller y su marido Otto Muller a finales de la década de los 60. 

Los datos se almacenaban en cintas magnéticas del tamaño de casete. Teníamos montones de cintas que se reponían con frecuencia, pasando las antiguas a ser reutilizadas para grabar música, a nivel personal. Tenía mi casa llenas de cintas grabadas con mis canciones favoritas, con un sonido de mucha calidad.


El lenguaje de programación era Assembler, demasiado complicado para atraer mi curiosidad. Aún era muy joven y mis intereses estaban centrados en el mundo de las letras. Hasta unos años después, y ya con otro ordenador, no sentí deseos de iniciarme en el mundo de la programación.

Es una pena que se conserven en el mundo tan pocos ordenadores CTM-70. Al ser una empresa pequeña, se construyeron muy pocos, y bajo pedido. Según la web Vintage ComputereEn Alemania sólo hay localizados tres que están en diferentes museos. eE España no nay noticias de ninguno. En el caso del que yo utilicé, entró en la operación de compra del nuevo ordenador, y tengo entendido que se revendió aa compañía de un país extranjero. Ni siquiera he conservado fotografías ni folletos publicitarios, se quedaron en la empresa cuando la dejé de forma precipitada. Una lástima.

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