martes, 12 de abril de 2016

Francesca Bonnemaison


Me recuerda el twitter esta mañana que tal día como hoy del año 1872 nació Francesca Bonnemaison, pedagoga y educadora de ciudadanas.  Sus padres regentaban una próspera tienda de tejidos situada en la Rambla de Barcelona.  Tuvo una fuerte educación religiosa, aprendió idiomas, dibujo y música. A los 21 años se casó con Narcís Verdaguer, abogado, poeta y político. 

La sociedad catalana de la época, finales del s.XIX principios del XX, espera de una mujer de su clase social que permanezca encerrada en casa, dedicada a la familia y a algún entretenimiento considerado femenino como leer o coser. Pero Francesca tiene otras inquietudes, escribía relatos para el periódico "La veu de Catalunya", que firmaba con el seudónimo "Franar", que es la contracción de su nombre y el de su marido.

En el año 1909 creó en Barcelona la primera Biblioteca Popular de la Mujer de Europa. Para llevar adelante ese proyecto tuvo que luchar con un sinfín de adversidades, incluyendo la oposición de su marido. Empezó en el claustro de la parroquia de Santa Ana y con pocos libros, en la propaganda se aludía a que la biblioteca era “de entrada libre para todas”. Además de libros de tipo educativo y literario, las mujeres podían llevarse a casa revistas y moldes para hacerse su ropa y las de sus criaturas. También era punto de reunión, a la salida de la misa de los domingos, de mujeres de diferentes clases sociales, obreras y burguesas.



El fondo de la Biblioteca creció tanto, que al año de su creación tuvo que trasladarse a un espacio más amplio, y en el año 1922, a su emplazamiento definitivo en una antigua casa medieval de la calle Sant Pere Més Baix que Francesca había comprado hipotecando sus propiedades. Años antes había cambiado el nombre a Instituto de Cultura y Biblioteca de la Mujer y había ampliado sus actividades ofreciendo cursos de formación y una bolsa de trabajo.

En el año 1941, a su vuelta del exilio, firmó la cesión del edificio a la Diputación de Barcelona. Francesca no volvió a pisar jamás aquella casa, le dolía ver su obra en manos de la Sección Femenina. Murió en Barcelona en 1949.

Aunque su figura y su obra fueron muy criticadas a partir de los 70 por la izquierda laica y catalanista, nunca podremos agradecerle suficientemente a esta mujer el trabajo que realizó, permitiendo que muchas mujeres tuvieran acceso a los libros y a la educación. Y poniendo a disposición de las ciudadanas ese espacio tan maravilloso del que todas disfrutamos que es el Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison.

Con estas humildes palabras quiero expresar mi reconocimiento y mi agradecimiento a esta gran mujer.

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