viernes, 30 de julio de 2010

Vacaciones frustradas

Pues eso, vacaciones frustradas por el maldito coche que nos dejó tirados en medio de la autopista. Menos mal que llevábamos pocos km recorridos y después de vivir la molesta odisea pudimos regresar pronto a casa. Y no es por mi que lo siento, que al fin y al cabo llevo una vida descansada desde hace tiempo y no necesito desconectar. Lo siento por las otras tres personas que viajaban en el coche.

Y me indigna que los fabricantes de automóviles pidan ayudas del estado cuando ellos no dan nada a cambio, por el contrario, la calidad ha bajado un montón. Muchas lucecitas en el panel, todo muy aparatoso, pero fallan en las cosas más básicas. Sólo piensan en enriquecerse. ¡No es un coche tan viejo, no tiene ni 5 años!. Y eso sin pensar en lo que podría haber pasado, podría haber sido mucho peor.

Y ahora, al desguace y a preocuparse por invertir otro dineral en un coche nuevo. Sin vacaciones y sin dinero. Como para no estar indignada.

martes, 13 de julio de 2010

Marisa Sáez, la mamá de los Gasol

Rebuscando entre mis viejas fotografías, me he topado con ésta del equipo femenino de basket Cornellá del año 72. Contesto rápidamente a dos preguntas que intuyo os estais haciendo, una: SÍ, hace mucho tiempo, y dos: No, yo no estoy en la foto. Pero sí están algunas de mis compañeras de la clase de 6º de bachillerato diurno del Instituto de Cornellá. Entre ellas Marisa Sáez, la madre de los Gasol. Se la reconoce porque es la más alta de todas, y lleva el número 13.

Hasta hace unas semanas yo no sabía que había compartido clase con la madre de tan famosos deportistas, había leído su nombre en la prensa en numerosas ocasiones pero no lo relacionaba con la Marisa Sáez que recordaba vagamente, una figura altísima con cara aniñada a la que llamábamos la larga.

Fue por casualidad que hace unos días me encontré a otra ex-compañera de aquella clase. Al principio no nos reconocimos, fue después que, viendo que nuestras caras nos eran familiares, fuimos tirando del hilo hasta llegar a aquella situación común de nuestro pasado. Nuestra alegría fue enorme al reconocernos, casi no nos lo podíamos creer, eran nuestras hijas las que se habían hecho amigas y nos habían puesto en contacto, no tenía nada que ver con nosotras. La vida, a veces, nos reserva estas sorpresas.

Claro está, fuimos desgranando recuerdos. La pregunta "¿Te acuerdas de...?" apareció en varias ocasiones en nuestra conversación, siempre seguida de un nombre olvidado en lo más profundo del cerebro que, como si hubiera sido invocado mediante unas poderosas palabras mágicas, emergía de nuevo al exterior. Después de unos minutos de vagas descripciones, anécdotas apolilladas y recuerdos entrañables, la respuesta empezaba invariablemente con un "pues ahora es..." seguido de una profesión brillamte. ¡Mecachis, cuanta gente ha triunfado de aquella generación!

Como resultado de esa conversación dos pensamientos permanecieron en mi mente: Debo ser la única de la clase que no ha conseguido un éxito social, y la Marisa Sáez que yo conocía es la mamá Gasol.


domingo, 4 de julio de 2010

Es 4 de Julio, y ella está lejos...


Tan lejos, que duele... es un día especial, el día de tu cumpleaños, pero el corazón de una madre sabe que lo que es bueno para tí, es bueno para mí.

viernes, 2 de julio de 2010

¡Que malos son los viernes!

Sí, habéis leído bien, he escrito los Viernes. Antes yo era una persona normal y mi peor día de la semana eran los lunes. Recuerdo con nostalgia aquellos lunes que me levantaba resacosa, con un terrible dolor de cabeza fruto de los excesos del fin de semana y me disponía a pasar un día terrorífico sentada en mi silla delante del ordenador, muda, sin hablar con nadie hasta bien entrada la mañana.

Ahora tengo dolor de cabeza todos los días, el médico de la empresa dice que es el estrés. Llego al Viernes completamente agotada, el trabajo, los niños, la casa, los cursos de coaching y habilidades directivas, las clases de inglés... y para colmo, cada Viernes pasa algo que acaba de poner la puntilla a una semana horribilis. ¡Esto no es vida!

Esta mañana, cuando hacía mi lectura informativa diaria recorriendo los ordenadores de los capos de la empresa, me he encontrado con un fichero temporal de word en el disco duro de mi jefa que me ha dejado helada. Creo que expliqué en mi entrada anterior que introducirse en los ordenadores ajenos sin moverse de tu asiento es una de las prácticas más extendidas en los departamentos de informática de cualquier empresa. Desgraciadamente, a veces te llevas disgustos que si estuvieras en la inopia te podrías evitar.

La cuestión es que la HP de mi jefa (solemos llamarla así por dos motivos, primero y más importante porque es una auténtica hija de p... con perdón de su santa madre, y en segundo lugar por hacer mención a la marca de la mayor parte de los ordenadores que hay en la empresa, dicho sea de paso gracias a un contrato hecho con su recomendación que seguramente le habrá proporcionado un dinerillo extra). Pues la HP estuvo ayer trabajando hasta muy tarde en un informe que debió pasar al director general en mano, sin utilizar el correo electrónico, en caso contrario yo, y todo mi departamento, lo habríamos leído mucho antes. Y como sabía que estaba haciendo algo perverso que quería ocultar a posibles ojos de espías, había eliminado el documento de todas partes, incluída la papelera de reciclaje.

Ja! Pero no es fácil ocultar cosas a alguien que está en continua alerta. Y bueno, existía ese documento temporal, que nadie me pregunte por qué existía, ni si yo tenía algo que ver en ello. Existía, y punto.

Lo he leído con mucho interés. La muy HP proponía al director general hacer una reducción de plantilla para afrontar los tiempos de crisis. En total, 120 personas que se pueden ir a la calle. En concreto, de mi departamento 4, incluida la jefa, que soy yo, y mi segundo. Según ella, no hacen falta jefes para que el trabajo se haga igual. Puede que lleve razón, no lo niego, los jefes sólo hacemos trabajos burocráticos que no sirven para nada. Pero por la misma regla de tres se podía haber incluído ella en la lista, que cobra más que todos nosotros juntos y supondría un ahorro mucho mayor.

Me indigna que la lista la haya hecho con criterios tan pocos profesionales, estamos en ella toda la gente que le caemos mal y no nos doblegamos a sus caprichos. Huele a aprovechar el momento para llevar a cabo una revancha personal. En realidad me indigna que exista esa lista, no le encuentro razón de ser. Desde que ese grupo de ejecutivos agresivos se hicieron con el mando de la empresa, desplazando a los antiguos dueños, vivimos en un sinvivir, raro es el día que no tenemos una sorpresa. Hoy me he encontrado con un proyecto de ERE, ¿qué me encontraré el próximo viernes? ¿mi finiquito? Es lo más probable.