lunes, 14 de junio de 2010

Canciones clandestinas

En un ambiente lleno de silencios culpables que Dulce Chacón ha sabido describir como nadie, algunas canciones pasaban de boca en boca, siempre en la sombra, y se expandían como el viento. Ahora pueden parecer simples, pero entonces nos llenaban de emoción y solidaridad. Como esta.

En la plaza de mi pueblo



O esta otra
¡Ay que yo no tiro que no!


A mi las que de verdad me gustaban eran otras dos que no he encontrado por internet. Sería una pena que se perdieran, pero canto muy mal y no seré yo quien las suba, noooo. Dejo las letras.

Primavera sin flores

Primavera sin flores
hombres sin libertad
por ser los mejores
callados se van.
Primavera sin flores
hombres sin sibertad
temores, temores
que impiden hablar.
Dolor clandestino
en tiempos de paz
a golpes, a golpes
nos quieren callar
a golpes, a golpes
nunca nos callarán.


Iremos todos del brazo

Iremos todos del brazo
con canciones en los labios
con la victoria en los ojos
con la paz entre las manos (bis)

Porque se teme a los pobres
que piden pan y trabajo
no véis a unos muy arriba
no les véis a ellos debajo.

Iremos todos del brazo...

Por qué se oprime al pueblo
por qué se oprime a España
por qué, por qué no se abre
a los que huyen de sus casas.

Iremos todos del brazo...

Obreros y campesinos,
médicos y dipùtados,
hombres que está España triste
uníos que sois hermanos.


sábado, 12 de junio de 2010

De esplais, curas y otras minucias

Ya he contado que cuando dejé el pueblo para irme a vivir a Barcelona me encontré con un mundo totalmente distinto al que conocía, un mundo que me subyugaba y me excitaba, y en el que estaba deseando integrarme lo antes posible. Pero venía muy influenciada por mi educación ultracatólica, y el proceso iba a costarme cierto tiempo.

Por aquella época, las personas con inquietudes en los pueblos pequeños de España sólo podían desarrollar sus ideas en los grupos cristianos ligados a la iglesia. Yo era una de esas personas, pertenecía a un grupo de jóvenes que hacía actividades tan subversivas como colaborar en un coro que sólo ensayaba canciones religiosas que después se cantaban en la misa, leer el nuevo testamento en misa o representar obras de teatro de los hermanos Alvarez Quintero. Se puede considerar que era una beata, moderna, sí, pero beata al fin y al cabo.

Al llegar a Barcelona conocí y traté otras formas de pensar más progresistas, y mientras mi mente estrecha acababa de asimilarlas muy lentamente, seguí vinculada a grupos cristianos. No acababa de sentirme a gusto, notaba que algo no encajaba, aunque fueron unos años muy prolíficos, en los que aprendí muchas cosas.

Me acerqué a la iglesia local y entré en contacto con jóvenes de mi edad. Sentía que no eran como yo, mi alma rebelde no se conformaba con gestos externos supuestamente progres, como cantar en misa con guitarra o leer las cartas de San Pablo. Era consciente de que los problemas de la vida real de la gente de la calle estaban muy alejados de lo que se trataba en las reuniones de los grupos juveniles de aquella iglesia, pero allí estaba, y estaba recorriendo mi propio camino.

Las cosas empezaron a cambiar cuando llegó a la parroquia un cura andaluz, salesiano, para ayudar al mosén titular. Quería que lo llamáramos por su nombre, Antonio, tenía ideas muy avanzadas, se preocupaba por el movimiento obrero, nos hablaba de temas que entendíamos, y por medio de él comencé a tener contacto con grupos cristianos de una iglesia del pueblo vecino y con el movimiento "cristianos para el socialismo".

Dejé a un lado mi participación activa en las misas y, junto a otros amigos, creamos un esplai. Para los que no conozcan el vocablo, "Los esplais, o clubes de tiempo libre, son un movimiento cívico extendido en Cataluña, Baleares y Valencia, basado en el disfrute del tiempo libre de los niños y jóvenes, sobre todo en los fines de semana y durante las vacaciones. Normalmente, está basado en el voluntariado.". Había 3 grupos, el de pequeños (hasta 9 años), el de medianos (de 10 y 12) y el de mayores (de 13 y 14 años), y cada uno de ellos lo llevaba varios monitores, todos voluntarios que no ganaban dinero, no como hoy en día que los clubs de esplai se han convertido en empresas de ocio.

No es el tema de esta entrada polemizar sobre la pérdida de valores de los centros de esplai, así que seguiré contando mi vida, que probablemente interese poco, pero para mí es más saludable. Todos los sábados, a las 4 de la tarde, y hasta las 8, nos reuníamos con nuestros niños en una sala en la parte trasera de la iglesia y realizábamos diversas actividades. Algunos domingos los llevábamos de excursión. Recuerdo que los mayores escribieron una obra de teatro y la representamos para un público amigo. Fue un exitazo.



El club de esplai iba viento en popa, cada sábado venían más niños. No hay que olvidar que por entonces existían muy pocos y que era un movimiento que recién había nacido. Nuestros niños preferían estar con nosotros antes que plantarse delante de la tele a ver Heidi, que por entonces era un exitazo, o Marcos, de los Apeninos a los Andes. Se lo pasaban bien.

El Mosén titular de la iglesia era un señor de mentalidad muy conservadora que despreciaba a la mayor parte de sus feligreses, esos inmigrantes andaluces y extremeños que no sabían ni leer. A mi me respetaba. Supongo que era por esa vena beata que hácía que me comportara de forma muy respetuosa con mis semejantes. Pero la llegada del cura Antonio rompió nuestra relación. No recuerdo haber cambiado mi comportamiento, pero el debió pensar que yo y los otros jóvenes nos alejábamos y que nos estaba perdiendo. También los celos entre curas debieron tener algo que ver. La cuestión es que la relación se tornó cada vez más fría.

Y cuando Antonio volvió a su pueblo andaluz, nos quedamos muy solos. Ya no teníamos en quien apoyarnos, sólo entre nosotros. El Mosén nos quitó el local y nuestro esplai se quedó sin lugar donde reunirse. Mi amigo Paco y yo fuimos a hablar con el Mosén para rogarle que nos lo volviera a dejar, al menos hasta que encontráramos otro. Estaba en su iglesia, organizando sus instrumentos en el altar. Se cerró en banda, nos dijo que no le gustaba lo que hacíamos y que no quería ser partícipe de aquella ofensa a Dios (sí, de esa manera exacta). Mi amigo Paco entró en cólera y empezó a decirle de todo, yo sentí como si se me abriera la mente de repente y todo mi mundo cambiara. Cogí a mi amigo del brazo y le dije, "Vámonos Paco, con éste no se puede hablar, hay curas que se encierran en la iglesia a rezar solos y otros que están en la calle con la gente". En ese momento ni siquiera lo miré, pero posteriormente supe que mis palabras le hicieron daño.

El esplai siguió, sí, durante un tiempo nos reuníamos con los niños en la calle, nos íbamos a jugar con ellos a un descampado. Aguantamos así hasta el verano. Después de las vacaciones conseguimos un local, y formamos el Club d'esplai Arreu, el primero en la historia del pueblo. Y organizamos las primeras colonias. Es una pena que toda esa historia se haya perdido y no esté escrita en las crónicas oficiales locales. Pero que nos quiten lo bailado, como se suele decir.

En cuanto a mi, personalmente, perdí la fé por completo, y dejé de creer en Dios y esas zarandajas. Me he convertido en una persona atea. Ni "cristianos para el socialismo", ni excusas de ningún tipo, creo sinceramente que las religiones no sirven más que para dividir a la gente, y pensando con un poquitín de lógica, las historias religiosas son tan increibles que no sé como hay gente que se las cree. Aunque sigo respetando a los curas que están en la calle al lado de la gente.

martes, 8 de junio de 2010

Como atraer visitas a nuestra pagina web: técnicas básicas

Hace un par de meses hice un curso sobre "Marketing digital para entidades sin ánimo de lucro". Lo impartía Montserrat Peñarroya, lo organizaba Educación sin fronteras e iba dirigido a webmasters de entidades del Tercer Sector, que es como se llama ahora a las ONGs y asociaciones no lucrativas.

El curso resultó muy interesante, no sólo por la temática, sino también por la calidad humana de las numerosas personas que allí había, incluida la profesora.

Pero no es de las personas de lo que quiero hablar en esta ocasión, sino de los conceptos que aprendí y que quiero compartir con todos aquellos que tengan inquietud por atraer visitas a sus blogs o webs. Advierto que es un tema muy complejo, y que no soy ninguna profesional en esta materia. Y lo que voy a hacer, en varias entradas que iré publicando, es un resumen de dos días de trabajo intenso.

En esta primera ocasión voy a presentar a rasgos generales 5 técnicas básicas que es conveniente conocer, y que iré desarrollando en futuras entradas.


1. Posicionamiento natural en buscadores. A esto se le llama SEO (Search Engine Optimization). Ya escribí algo de este tema en una entrada anterior, Sobre blogs y plantillas. Consiste en aplicar diversas técnicas para conseguir que nuestro blog salga en las primeras posiciones en los buscadores cuando se hace una búsqueda determinada. Para ello es necesario conocer cómo funcionan los buscadores, sobre todo google, e intentar tenerlo en cuenta en nuestra forma cibernética de actuar.

2. Publicidad en otras páginas webs. Es fácil de entender. Consiste en contratar espacios publicitarios en páginas webs, preferiblemente que traten una temática parecida a la nuestra y tengan un público que potencialmente pueda sentirse atraído por nuestros contenidos.

3. Compra de palabras clave en Google. A esto se le llama SEM (Search Engine Marketing). Se compran ciertas palabras claves que tengan relación con la temática de nuestra web, y cuando alguien las busque en Google aparecerá un anuncio nuestro.

4. Relaciones públicas en otros blogs. Consiste en conseguir que nuestro blog aparezca en otros blogs, ya sea como enlaces recomendados, o publicando comentarios, o haciendo que nos mencionen. Hay numerosas páginas que contienen listados de blog, y, si estás dispuesto a gastar dinero, en Zync se pueden encontrar bloggers que cobran por publicar reseñas.

5. La web 2.0. Estar presente en redes sociales tan utilizadas como facebook y twitter, sobre todo, ayuda a que nuestro blog sea conocido. El problema es que nos obliga a dedicarle más tiempo y a ser constantes para que el resultado sea satisfactorio.

Como he dicho anteriormente, hablaré más profundamente de estas técnicas en un futuro, sobre todo del punto 1, de SEO, y algunas reglas muy sencillas que es conveniente tener en cuenta y que no cuestan dinero. Para los impacientes, en Internet se encuentra mucha información sobre este tema, recomiendo especialmente el blog de Montse Peñarroya, del que hablé al principio, que me parece una profesional muy competente y creativa.

Y para acabar, me gustaría subrayar que lo más importante de un blog son los contenidos, y que no hay que obsesionarse con las visitas. Si disfrutas haciendo lo que haces, la experiencia será enriquecedora, conocerás personas interesantes a las que les gustan los mismos temas que a ti, y las visitas acabarán llegando tarde o temprano.

jueves, 3 de junio de 2010

Excursión a Rupit

Amaneció el domingo soleado e ilusionante. Era el día señalado para hacer esa excursión que tanto trabajo nos había costado organizar, y después de haberlo pensado tantas veces, necesitaba vehementemente desconectar en la montaña y relajarme aunque fuera sólo durante unas pocas horas.

Al llegar al lugar donde esperaba el autocar tuve una pequeña decepción. ¡Sólo había 5 personas de 30 esperadas y era la hora en punto!. "Ya estamos", pensé, "somos tan imputuales e informales como siempre". Pero no, unas cuantas llamadas de móvil nos informaron que el resto de la gente estaba esperando en otro sitio, habían malentendido el punto de encuentro.

Con media hora de retraso, ¡todo un éxito! salió el autocar rumbo a Vic. Rupit es un pueblo del interior de Catalunya situado en el Collsacabra, es el último pueblo de la provincia de Barcelona en la carretera que une Vic con Olot.

Poco más de hora y media nos costó llegar. El viaje, entre los habituales cuenta-chistes y el paisaje que se podía admirar desde la ventana, fue muy agradable y animado. Campos verdes llenos de amapolas y margaritas nos gritaban el esplendor primaveral.

En Rupit no pueden entrar los coches, y mucho menos los autocares. Hay un párking dispuesto para todo aquel que quiera utilizarlo. Y allí mismo hicimos un rápido almuerzo.

Nuestro primer destino, el puente colgante que une las dos orillas del riachuelo que cruza el pueblo.


¡Qué risas!. El puente, de poco más de un metro de ancho, se balancea en cuanto pones el pie sobre él, y a medida que vas avanzando se mueve mucho más.Y siempre está el graciosillo que salta para asustar a los más temerosos, que se agarran frenéticamente a la barandilla.


Aunque he ido a Rupit en multitud de ocasiones, han pasado al menos 20 años desde la última vez. Pero el pueblo se conserva exactamente igual, gracias a unas estrictas normas urbanísticas. Las calles son de piedra, no muy empinadas, las casas, de los siglos XVI y XVII, tienen balcones de madera y piedra llenos de flores. Es un pueblo de postal.


Después de un pequeño debate, los más aventureros decidimos ir a visitar la catarata del Salt de Sallent, que está a una media hora andando por un camino de montaña de dificultad media. El resto, se quedó visitando el pueblo.

El camino comenzó alegre, pero después se nos hizo muuuyyyy largo.


Y finalmente, llegamos hasta el mirador desde donde se puede ver perfectamente la impresionante catarata, de unos 120m de altura. El paseo había merecido la pena.


Posteriormente, y ya en autocar, nos desplazamos hasta el mirador del Santuario del Far, un lugar privilegiado que ofrece una espectacular vista de toda la comarca y del Pantano de Susqueda.


En este lugar hay una ermita, un restaurante y una zona para picnic. Él típico negocio eclesiástico. Nosotros habíamos decidido llevarnos la comida, cada uno llevaba una cosa para compartir. Lo pusimos todo en una mesa, y fuimos cogiendo lo que nos apetecía, como si de un self service se tratase.


En este mirador ocurrió un trágico suceso en Setiembre de 2008: un hombre arrojó a su hija de 6 años por el precipicio, de unos 1200 m. de altitud y después se tiró él. Al parecer, estaba en trámites de separación y actuó de esta manera para hacer daño a su mujer, a la que había llamado previamente por teléfono para informarle de que pensaba hacer algo que le iba a doler mucho.

Conociendo este triste suceso, habíamos llevado un ramo de flores que colocamos en el lugar donde ocurrió. Después guardamos un minuto de silencio en homenaje a la niña muerta.



Y con el corazón encogido, regresamos a casa. El día había merecido la pena.



miércoles, 2 de junio de 2010

Sueños y pesadillas

Me desperté esta mañana sudando. No era por el calor, aquí todavía no ha llegado la canícula veraniega como en el sur de España. Era por una pesadilla .

Soñaba que tenía abierta la ventana y me llegaban sonidos inquietantes de la calle. Me decía a mi misma, no te preocupes, estás dormida y lo que oyes no es realidad. Volvía a decirme una y otra vez que estaba dormida y que sólo tenía que despertarme para que desaparecieran mis inquietudes, pero no era capaz de despertarme, seguía durmiendo.

Hasta que sonó el despertador y me encontré toda mojada y con el corazón latiendo precipitadamente.

Aún no entiendo por qué soñar que estaba soñando me preocupaba tanto. Aunque no, lo que me preocupaba era estar dormida y no poder despertar. Tendré que buscar en algún libro de interpretación de sueños lo que significa.

Hay muchas más cosas que me preocupan últimamente. Por ejemplo, que se me hinchan los pies, señal de que la circulación no va bien. Hay retención de líquidos. ¿Tendré que prescindir de la cervecita veraniega?. Jope, eso es tan cruel como una pesadilla.

Que pienso demasiado, contínuamente. Y me gustaría dejar de pensar y actuar para cambiar situaciones.

Que he tomado decisiones en los últimos días que no debería haber tomado. O quizás sí. Pero ahora mismo las fuerzas me flaquean, quisiera que todo volviera a estar como estaba hace una semana. Y que desapareciera todo lo vivido en los últimos días, incluso las cosas buenas. Pero no puede ser.

Sueño y realidad se dan la mano.